29 de junio de 2016

Outcast 1x04: Una ira nunca vista

Ya disponible la reseña del 1x04 de Outcast: Una ira nunca vista. El señor del sombrero se presenta oficialmente ante Kyle y el reverendo Anderson y descubriremos qué le pasó a Megan con el hombre del hotel. Por otro lado, parece que los exorcismos no son del todo eficaces y puede haber recaídas

Una semana más vuelvo con el review de Outcast. Nos acercamos al ecuador de la temporada y la verdad es que no ha habido grandes cambios, por no decir ninguno.

El señor del sombrero, cuyo nombre es Sidney, al fin se presenta ante Kyle y el reverendo. Lo hace en el entierro de Norville, el vecino suicida de Kyle, diciendo que es amigo del difunto y que se quedará una temporada por allí resolviendo algunos asuntos. También le dice a Kyle que Norville le ha hablado muy bien de él... Pero sin más

El capítulo se centra principalmente en dos temas: Las posibles recaídas demoníacas de antiguos exorcizados del reverendo y la llegada del ya confirmado acosador de Megan, así que vayamos por partes.

El reverendo hace tour visitando enfermos, difundiendo la palabra para que no se sientan tentados de dejar al diablo entrar. Kyle quiere acción pero Anderson cree que primero necesita hacer algo de campaña favorable para que al menos le dejen entrar en las casas, así que le propone que le acompañe. En su primera parada visitan a una ancianita que ha pasado de ser adorable a una loca del moño muy tosca. La hija de la señora se lleva a parte al reverendo para hablar con él y Kyle se queda a solas con la anciana... Y esta empieza a decirle cosas extrañas a Kyle sobre su vida. Este la ayuda a sentarse pero cuando la toca grita de dolor y los acaba echando. Kyle le pregunta a Anderson si es está poseída y el reverendo le cuenta que lo estuvo hace dos años, pero que echó al demonio. Con esto vuelven otra vez las disputas entre Kyle y el reverendo, pues Anderson cree totalmente en lo que hace y en la eficacia del poder de Dios pero Kyle lo pone en duda visto lo visto... Aunque no tarda en querer ir a casa de su ex mujer a pesar de la orden de alejamiento, no vaya a ser que siga endemoniada.

En esta ocasión vuelven a poner en tela de juicio el tema de las posesiones. Si en el capítulo anterior la víctima parecía simplemente un tío al que se le fue la pinza, en esta ocasión parece que tal vez sea solo una señora que con los años se ha vuelto más insoportable. Anderson vuelve a visitarla en solitario y la conversación es bastante ambigua... Intenta visitarla una tercera con Kyle pero la hija de esta les prohíbe la entrada, diciendo que le contó cómo la trató hace dos años y que encima aparece con Kyle, otro que tiene un expediente bien majo. Es algo que no me gusta demasiado, deberían reforzar y afirmar las posesiones y la existencia de demonios porque parece que se quedan a medias y de hecho no están yendo a ningún lado. No hay pistas, no hay nada nuevo.

En la trama de Megan ya nos cuentan oficialmente quien es el misterioso hombre que le da tanto miedo a la pobre. El susodicho se llama Donnie Hamel y fue un chico al que los padres de Megan dieron acogida temporal... Temporal hasta que se enteraron de que abusaba de ella. El tipo se presenta en el restaurante donde Megan y su marido están cenando diciendo que es amigo de ella y a Mark no se le pasa ni por un segundo que sea el acosador, pues ella no dice NADA. Esto es algo que no entiendo... ¿Sólo pones mala cara y dejan que hable tan jovialmente con tu marido y que nombre a tu hija? Tampoco entiendo lo que sucede después... Kyle se lo encuentra en un bar y se enfrenta a él, perdiendo, pues es más fuerte. Megan no dice ni pío a su marido e incluso se pone algo borde con él. Al final Mark empieza a intuir cosas y le pide a Kyle que le cuente la verdad. Resultado: Mark le da una paliza a Donnie abusando de su estatus de policía, cosa que seguro trae consecuencias. Finalmente Megan va al hotel de Donnie con una pistola en el bolso a pedirle educadamente que se largue del pueblo... ¿De verdad, Megan? Total, para acabar frustrada y rompiendo a martillazos copas de cristal en el jardín trasero de su casa.

Por último está la trama de la caravana, que en principio parece que no tiene nada que ver con demonios ni con la vida de Kyle y por eso la he dejado fuera. El jefe de policía tiene al sospechoso en casa, en una barbacoa más concretamente. Le da el reloj caro que encontró Mark en la caravana diciéndole que lo habían dejado en comisaría y este le da las gracias. A los días, estando de caza, se lo encuentra quemando la caravana, así que llama a Mark y le dice que recupere las pruebas, que hay caso. ¿Ahora sí hay caso? Adiós a mi teoría conspiratoria en la que el jefe de policía estaba implicado.

En fin, a ver qué pasa la semana que viene, espero que se anime la cosa... Aunque me da que a este ritmo solo tendremos muy buen último capítulo para dejarnos pendientes de la T2.

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